LA OCULTACION EXTRATERRESTRE AL DESCUBIERTO I PARTE
¿Nos están preparando para el contacto a gran escala con extraterrestres? Los testimonios de personas que afirman haber tenido contacto con extraterrestres no son algo nuevo, pero sí lo es que personajes respetados aborden el tema. Quizá los gobiernos más poderosos nos están preparando para tener acceso a información que llevan décadas ocultando...
Es evidente que el fenómeno OVNI está viviendo un resurgimiento. Es más, en los últimos años –y aún con más intensidad en los últimos meses– se está desclasificando gran cantidad de información sobre esta cuestión, al tiempo que la Iglesia católica manifiesta que cree en la posibilidad de que exista vida extraterrestre y varios astronautas, trabajadores de la NASA y miembros de los servicios secretos declaran que tanto las naves de procedencia alienígena como el contacto con extraterrestres no constituyen una fantasía, sino hechos reales. Son muchos los investigadores que piensan que todo esto forma parte de una estrategia de “filtración progresiva” puesta en marcha por los gobiernos con el fin de irnos preparando para el tan esperado primer contacto público con seres de otros planetas. ¿Estaremos a punto de resolver el enigma que tanto lleva rondando la cabeza del hombre? ¿Estamos solos o no? Varios medios de comunicación han pensado que el astronauta Edgar Mitchell se había vuelto loco después de que hiciera pública su certeza de que hay vida fuera de la Tierra. MÁS ALLÁ se ha puesto en contacto con personas cercanas a él y con varios expertos en la materia para analizar su testimonio e intentar arrojar algo de luz sobre si realmente se está ocultando información sobre el fenómeno.
Respeto hacia Mitchell
Nick Pope es una de las voces autorizadas en el Reino Unido para hablar sobre ovnis. Ha trabajado para el Ministerio de Defensa británico intentando aportar luz a los expedientes X que el Gabinete de Gordon Brown guardaba celosamente.
“Siento un enorme respeto por él –señala refiriéndose a Mitchell–. Es un hombre extremadamente inteligente. Ya le había escuchado hablar sobre extraterrestres con anterioridad, pero ahora no se trata de suposiciones, sino que lo dice con una certeza que antes no había percibido en él.” En esta misma línea se ha manifestado el ufólogo británico Philip Mantle, conocido por desenmascarar el fraude de la supuesta autopsia a un alienígena vinculada erróneamente al incidente Roswell: “Deberíamos tener muy en cuenta sus declaraciones, pues es una persona que conoce a gente situada en los niveles más altos del Gobierno estadounidense. Además, hay otras personas que han trabajado con él en programas espaciales y corroboran su historia”. Por el contrario, el doctor Seth Shostak, astrónomo del Instituto SETI en EEUU, opina: “Mitchell no ha visto las pruebas, su información es de segunda mano. En consecuencia, no le doy demasiado crédito. El hecho de que sea astronauta no me ofrece las garantías suficientes para tomar en serio sus palabras”. Pero el caso de Edgar Mitchell no es algo aislado. Hay un gran que número de trabajadores de la NASA que aseguran contar con información relacionada con alienígenas. Shostak tampoco cree que haya que otorgar demasiada credibilidad a estos testimonios:
“Conozco a muchos trabajadores de la NASA que afirman saber que los alienígenas están aquí, pero también conozco a otras personas de las altas esferas de la NASA y no tengo constancia de que esta cuestión se esté investigando, como sucedería si todo esto fuera verdad”.
Filtración progresiva
Nick Pope señala que una buena parte de los expedientes a los que tuvo acceso durante la época en la que estuvo trabajando para el Ministerio de Defensa británico tenían una explicación clara, pero otros estaban cubiertos por un halo de misterio: “A pesar de que en el Reino Unido tenemos casos muy interesantes carecemos de pruebas definitivas que demuestren que los ovnis están relacionados con extraterrestres”. “Desconozco la posición de otros países –prosigue Pope–,
pero supongo que si EE.UU. tuviera tecnología extraterrestre no lo revelaría, pues preferiría no compartirla con nadie para aprender de ella”. Algunos autores han acuñado el término “filtración progresiva” para definir la postura más reciente de los gobernantes en relación con la información sobre el fenómeno OVNI y su posible vinculación con extraterrestres. Parte de ellos creen que no revelar los datos de que disponen no solo tiene como objetivo conservar el poder que supone ser los únicos que conocen sus avances tecnológicos, sino también proteger a los habitantes de la Tierra. En el caso de que se hicieran públicos los contactos con seres de otros planetas, ¿cómo reaccionaría la sociedad? A juicio de Pope, no habría ningún problema: “Según las encuestas, un 50% de la población cree en la presencia extraterrestre. Toda la información que están haciendo pública algunos estamentos oficiales y ciertos personajes relevantes nos demuestra que la población no se sorprendería. No creo que la gente fuese víctima del pánico si nos enteráramos de que no estamos solos”.
Disclosure Project
Quienes respaldan sin fisuras las declaraciones de Edgar Mitchell son los responsables del Disclosure Project (Proyecto Revelación), una iniciativa que nació a principios de los años noventa del siglo pasado con el doctor Steve M. Greer
a la cabeza. “Estamos totalmente de acuerdo con el doctor Mitchell –ratifica Debbie Foch, uno de sus integrantes–. Creemos firmemente que existen civilizaciones extraterrestres”. El 9 de mayo de 2001 los miembros del Disclosure Project convocaron una conferencia de prensa en el Washington National Press Club que tuvo una enorme repercusión. En ella hicieron pública su intención de pedir a Washington la desclasificación de toda la información que posea sobre tecnología extraterrestre y sobre los contactos que ha mantenido con alienígenas. Además, les acompañaron más de veinte testigos del Ejército y del Gobierno, que contaron sus experiencias. El Disclosure Proyect ha recogido el testimonio de más de 400 personas que han trabajado en el Ejército, los servicios secretos y el Gobierno de EE.UU. Y poco a poco está saliendo a la luz toda esta información, que hasta fechas muy recientes se encontraba celosamente guardada en archivos secretos de los organismos oficiales, que habían ordenado a los testigos que guardaran silencio sobre sus experiencias. Algunos políticos estadounidenses se han interesado de forma extraoficial por este trabajo. Debbie Foch lo confirma: “El Gobierno no nos ha dicho nada, pero algunos miembros del Congreso y del Senado han mostrado un gran interés por el asunto y apoyan el proyecto, aunque lo hacen a título personal”.
Humanoide en el transbordador
Otra persona que, además de apoyar a Mitchell, aporta un testimonio asombroso es Clark McClelland, quien trabajó como ingeniero aeronáutico y asistente del gerente del programa Apolo en el Centro Espacial Kennedy (KSC) entre 1958 y 1992. McClelland cuenta que, estando de guardia en el Centro de Control de Lanzamiento del KSC, asistió a una sorprendente escena mientras observaba a través de las pantallas un transbordador de la NASA que se encontraba en órbita estable en torno a la Tierra: un extraterrestre con forma humanoide y de más de dos metros de altura se encontraba de pie en el contenedor de carga de combustible de la nave en medio de dos astronautas estadounidenses, con los que mantenía una discusión. No puede determinar cómo se comunicaban, pero recuerda que movían mucho los brazos, como si se estuvieran dando instrucciones. McClelland señala que el alienígena llevaba casco y que quizá este dispusiera en la parte derecha de un dispositivo para comunicarse. Por lo que respecta a la descripción del supuesto extraterrestre, el antiguo empleado de la NASA no puede concretar cuál era el color de su piel ni puede asegurar que tuviera dos ojos, aunque así se lo pareció. Tampoco vio que llevase botellas de oxígeno, aunque asegura que tenía una especie de cinturón ancho que lo envolvía. Cree que no estaba atado a ningún sitio y tampoco observó que portase algún objeto que pudiera servir como un arma. Además, McClelland asegura que pudo ver la nave del supuesto extraterrestre situada en la parte trasera de la estadounidense. La escena duró un minuto y siete segundos. El ingeniero sostiene que no fue el único testigo. Un compañero contactó con él poco después y le dijo que había visto un extraterrestre de más de dos metros de altura dentro de la lanzadera espacial, en el compartimento de la tripulación. McClelland precisa que las dos misiones en las que se produjeron estos sucesos habían sido declaradas de alto secreto por el Pentágono. Por otro lado, explica que, aunque sabe el nombre de los astronautas implicados y el proyecto al que pertenecían, no quiere desvelar estos datos por respeto a estas personas y a sus familias. No obstante, no descarta hacerlos públicos dentro de algún tiempo.
ENTREVISTA A ALEX COLLIER (12-12)
http://www.youtube.com/watch?v=-Go2ENDhHSw